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PSICOLOGÍA

Autoconfiança, per Oscar del Rio.Psicóleg

La autoconfianza es, quizás, el factor psicológico que más influye en el rendimiento del jugador durante la competición. Cuando un jugador afronta una competición sin confianza, su actitud se vuelve conservadora y un cierto temor e incertidumbre se apodera de el. Las calles y greenes parecen más estrechos y sólo se ven los obstáculos. Se afronta la competición más pendiente de no fallar que de pegar buenos golpes. Un análisis superficial de la autoconfianza nos indica que la causa principal de que un jugador tenga una alta o baja autoconfianza se debe a los resultados obtenidos en las últimas competiciones. Pero si analizamos un poco más profundamente vemos que no todos los resultados positivos o negativos afectan por igual a la autoconfianza. Depende, en primer lugar, de cómo se interprete el resultado. Si se considera algo anecdótico o debido a causas ajenas al jugador no va a tener ningún tipo de influencia ni positiva ni negativa. Por tanto, dependiendo de las causas a las que atribuya el jugador sus resultados (atribuciones causales) así tendrá más o menos influencia sobre su autoconfianza.

También influye el tipo de motivación que se tenga. Así, si los objetivos que se marca para la competición solamente hacen referencia a resultado o clasificación (motivación centrada en resultados) el resultado va a tener una influencia directa sobre su confianza. Por el contrario, si el jugador se marca objetivos relacionados con su conducta y actitud durante la competición (motivación centrada en la tarea) el resultado tendrá menos influencia y lo que será determinante será si ha jugado bien o mal (a veces se juega bien y no se consigue un buen resultado y viceversa). Los resultados son más variables que la conducta del jugador, entendiendo por conducta el nivel técnico, toma de decisiones durante la competición, concentración, tranquilidad, etc. Por eso, y con el fin de conseguir que la autoconfianza sea lo más estable posible y no sufra altibajos, es preferible que el jugador se centre en su actitud y su comportamiento mientras esté compitiendo y que analice las causas de sus resultados (atribuciones causales) también en función de su comportamiento y no en base al resultado obtenido. Se trata de no hacer depender directamente la autoconfianza de los resultados ya que éstos no dependen al cien por cien del jugador (buenos pats que no entran, malos botes, etc.) y no pueden ser controlados mientras que su conducta y actitud sí depende al cien por cien del jugador y puede ser controlado por él.

Actitud positiva, per Oscar Rubio.Psicóleg

La actitud con la que el jugador afronta una ronda de competición va a determinar en gran parte su rendimiento. Veamos cómo conseguir una actitud positiva que permita al jugador desarrollar todo su potencial, eliminar la posible ansiedad y poder disfrutar compitiendo.

Es evidente que lo más importante en la competición es el resultado que se obtiene. En líneas generales podemos dividir a los jugadores en dos grupos dependiendo de la actitud que tengan a la hora de intentar conseguir un buen resultado: aquellos que salen al campo con la actitud de conseguir un buen resultado dando buenos golpes (haciendo aciertos, actitud positiva) y aquellos que creen que para conseguir un buen resultado lo que tienen que hacer es no dar malos golpes (evitando errores, actitud negativa). Ningún jugador está al cien por cien con una actitud u otra pero sí que podemos decir que existe una predisposición más acusada hacia un lado u otro.

Esta predisposición va a depender de diversos factores como la autoconfianza que el jugador tenga en un momento determinado, las expectativas que tenga el jugador y los objetivos que se haya marcado. Incluso esta predisposición puede variar a lo largo del recorrido. Se puede salir con una actitud positiva o negativa y dependiendo del resultado de los primeros hoyos, si son buenos o malos, cambiar su predisposición a la hora de ejecutar los siguientes golpes. Esto es un error ya que estamos dejando que la actitud mental del jugador dependa de factores externos y no controlables por él mismo como es que entre un pat o no, con lo que su control mental y emocional no va a depender de él sino del resultado.

Para conseguir que esto no suceda es básico que el jugador tenga interiorizada una actitud positiva que sea tan fuerte y esté tan bien arraigada que factores externos como el resultado o la clasificación no puedan influirle.

Los jugadores con una actitud negativa suelen tener una autoconfianza baja y como confían poco en ellos mismos se conforman con no fallar viendo difícil dar buenos golpes. Ven más probable y fácil no cometer errores. Sienten que está más bajo su control el no fallar que acertar. Esta actitud, cuando es muy acusada, lo único que produce es el miedo al fallo; éste suele ser el problema más habitual en los pats cortos ya que el jugador está pensando solamente en las consecuencias de fallar el pat. El “miedo al fallo” lo que produce es un aumento del nivel de activación (nervios excesivos), ansiedad y agobio, fallos de concentración ya que está más pendiente de lo que no tiene que hacer (no tirarla out) que de lo que realmente tiene que hacer, ir muy pendiente del resultado en vez de del juego, incapacidad para soltarse y pegarle con decisión a la pelota (exceso de tensión) y en definitiva lo único que el jugador consigue es fallar que es precisamente lo que quiere evitar. Con esta actitud la autoconfianza nunca se recupera y el jugador entra en un circulo vicioso (como no tengo autoconfianza no puedo jugar de otra manera). El jugador raramente se puede divertir en el campo o disfrutar de la competición aunque el resultado sea bueno, ya que no puede permitirse relajarse porque el fallo puede venir en cualquier momento lo que hace que la competición se perciba como una situación muy estresante y como un reto difícil de superar.

En contraposición los jugadores con una actitud positiva y que salen al campo con la mentalidad de dar buenos golpes suelen tener una autoconfianza alta, están motivados por conseguir el éxito y no por evitar el fracaso, se marcan objetivos más altos, disfrutan de la competición ya que para ellos es un reto y una excelente oportunidad de demostrar sus habilidades. Su concentración es correcta ya que están pensando solamente en lo que tienen que hacer, su nivel de activación es el adecuado, se recuperan mejor de los errores y suelen tener mayor control mental y emocional.

En resumen que dependiendo de la actitud que el jugador tenga, la competición se ve como algo positivo o negativo y que para conseguir una actitud positiva lo que hay que hacer es tener muy claro cuál es el potencial que uno tiene realmente y a partir de aquí intentar desarrollarlo durante la competición sin importar las consecuencias ni el resultado que se obtenga. Si conseguimos salir al campo con una actitud positiva estable podemos estar seguros que nuestra mente va a jugar a nuestro favor.